UTMX 2017

UTMX. Hace un año me estrenaba en las ultradistancias en montaña, sin haberlo imaginado. Amigos me hablaron maravillas de UTMX y me anime a iniciarme en la distancia de 50km. Al llegar un dia previo a la carrera me encuentro un evento diferente, festivo, donde encontraba infinidad de conocidos y profesionales del trail running; quede embelesado por el evento aun sin haberlo corrido. Pensé este será un parteaguas en mi vida de corredor.

Todo iba según lo planeado, hasta que pasado el kilometro 20 sucedió lo que nunca me habia ocurrido en mi corta vida de corredor de montaña, esguince de segundo grado en el tobillo derecho…. Me costo mucho tomar la decisión de abandonar y ser descalificado. Ese recuerdo del momento amargo quedo marcado en mi mente.

Este año me estrene en la ultradistancia haciendo varios ultramaratones, pero la sensación de que tenia un pendiente por realizar y el recuerdo de lo ocurrido el año pasado en el UTMX me llenaba la mente de la imperiosa necesidad de volver a intentarlo, de volver a Huasca de Ocampo, de estar ahí en una nueva oportunidad bajo condiciones diferentes

Me prepare para el UTMX 2017 a conciencia; sin embargo el nerviosismo y la incertidumbre pues traía pequeñas molestias en las piernas y tobillos me hacían sentir el vacío que solo los que corren en estos espacios pueden experimentar y a la vez la emoción de estar ahí.

Sin darme cuenta corrí, y corrí, y corrí, sin pensar, solo estando en el lugar, siendo uno con el espacio, hasta que mis piernas se comenzaron a cansar y me recordaron que debia escuchar mi cuerpo, mis sensaciones. Y así seguí corriendo hasta que llegue al punto conocido por mi, donde sucedió el año pasado mi accidente. Vino el recuerdo del año pasado, reduje el paso, asegurandome de pisar con cuidado, recordando los lugares precisos donde estuve dolido, senderos que recorrí para pedir ayuda, asi transite ese trecho hasta que encontré un camino desconocido para mi; a partir de ese punto me libere de mi “espina” del año pasado.

Mis piernas estaban cansadas pero mi mente se alegro de llegar al abastecimiento del kilometro 30, quede en shock cuando encontré en medio del bosque a mis amigos de mi equipo Rockon, fue una bocanada de amor y alegría, sorpresa y emoción verlos ahí. Después subir las pendientes del kilometro 34 y bajar hasta el kilometro 40, cansado pero sin lesiones.

Ahí fue donde me di cuenta del tiempo transcurrido y que tenia la posibilidad de llevarme mi propio reconocimiento bajando de 8 horas la carrera.

Nuevamente corri, y corry y corri hasta que sin darme cuenta habia llegado a Huasca y la meta estaba a unos metros, lo logre, lo hice, cerre el ciclo; ahora puedo estar satisfecho de que no dejo pendientes en Huasca; quiza nuevos ciclos se abran despues pero por ahora lo hecho, hecho esta.

Leonardo Salazar (Leo)